Y me enfrento a una pantalla en blanco, sin saber que decir. Sin saber como conectar ideas que revolotean sin fundamento, sin conexión, ideas vacías que no tienen palabras que las llenen. Perdida en costumbres, el tiempo me arrastra y es tan fácil dejarse llevar por él. Sin obligaciones, sin responsabilidades, si motivaciones. Lo malo es la conciencia que te amarga el viaje y te recuerda lo que no estas haciendo, lo que te pierdes por seguir la marea del día a día. Días vacíos, grises, sin sentido y cada día más que pasa, mi mente más se acostumbra y se cree su propia historia llena de excusas sin argumento. Horas pasan frente al ordenador sin que nada cambie, monotonía diaria y apática.
Hoy y más que nunca, modo ameba al máximo exponente y la gran pregunta: ¿Qué hago con mi vida?